La razón de existir

Hay quienes les preguntan a sus padres: “¿Por qué me hicieron así?”. Otros, maldicen descontentos ante la situación que les toca vivir o por su apariencia, y piensan: ‘mejor no me hubieran tenido’. También hay quienes se lamentan porque sus vidas están repletas de nubes grises, a diferencia de otros que nacen con un futuro brillante y garantizado. Sin embargo, nadie nace por casualidad. Si queremos conocer el origen del hombre, debemos poner los ojos arriba, en el Dios creador. No debemos olvidar que, si bien nuestros padres nos trajeron al mundo, es Dios quien nos da la vida.

Por más que se sienta como un perdedor que no tiene nada, debe saber que para Dios es un ser especial. Así podrá utilizar su vida correctamente y podrá poner la gracia de Dios en la vasija del “yo”.

Dios, que nos dio la vida, no quiere que usemos nuestra existencia solo para el éxito y la felicidad personal. Por eso, nos dio una misión universal y desea que vivamos aferrados al sueño sagrado del reino celestial. Nosotros fuimos llamados para servir y salvar a los demás y no para dominar, poseer y explotar a las personas. Dios puso en nuestras vidas todo lo que necesitamos para cumplir esta misión.

Por lo tanto, enfoque su vida en permanecer acompañado por Dios y conocerá la providencia del Señor en todo lo que hace. Además, comprenderá que todo lo que tiene es bendición y regalo de Dios.

A pesar de todo, basta con la gracia, Kim Byung-tae

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