¿Somos verdaderos adoradores?

¿Cree que los fieles no se entregan a la adoración porque realmente están ocupados? ¿Acaso no está poniendo la excusa de que la escuela, las clases y el ingreso a la universidad son las razones por las cuales sus hijos llevan una vida de fe desinteresada? Todos dicen que no tienen tiempo, pero se comprometen responsablemente con otras actividades. Es decir que el problema no es el entorno, sino que desapareció la expectativa sobre la adoración.

No obstante, el Señor nos despierta con los hechos y las circunstancias para convertirnos en adoradores perfectos, guiándonos, entrenándonos y moldeándonos sin cesar. La adoración no consiste en vivir una experiencia espiritual especial ni su propósito principal es recibir simplemente la gracia, sino que la presencia del Señor se manifiesta a la manera de Dios, cuando obedecemos. Así, abrimos los ojos ante la gracia del Señor en medio de Su presencia.

En ocasiones, Dios nos disciplina para enseñarnos sobre el sacrificio de la obediencia, ya que solo así nos arrepentiremos y formaremos una relación correcta con Él. De este modo, podemos gozar de la bondad de Dios en la restauración espiritual por medio de la adoración. Y, a través de la adoración, comprendemos la obra que realizó Jesucristo y, quien confíe en Él podrá enfrentar el temor y las amenazas del mundo. Cuando seamos verdaderos adoradores, Dios resolverá y restaurará todo rápidamente, como la luz del día que ilumina todo el mundo en un instante.

El camino a seguir, Daniel Kim

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