Jamás nos abandona

¿Alguna vez escuchó sobre un perro cuyo dueño lo abandonó?

Según los especialistas, la razón más común por la que abandonan a los perros es por el problema de las heces y los ruidos. Las personas, primero, traen un perro a casa para ocultar su soledad o porque quieren un perro adorable, pero terminan abandonándolos al perder la paciencia cuando estos no responden al adiestramiento. El centro de protección animal está repleto de perros que fueron abandonados por estos motivos.

Muchos cristianos se inquietan, a pesar de tener fe, y el tamaño y el tipo de temor no es muy diferente al de las personas del mundo.

Es como si pensaran en secreto que Dios es como el dueño de un perro que abandonará a Su pueblo fácilmente, pero esto no es así. Nuestro Dios, que nos salvó a través de Jesucristo, no es como el dueño de un perro que lo abandona porque le molesta. Por el contrario, Él nos aceptó como hijos Suyos hasta la muerte de Su Hijo Único.

Dios Padre jamás nos abandona a nosotros que somos Sus hijos. El clamor de Jesús, cuando se sintió abandonado en la cruz, es el
grito de Dios prometiéndonos que jamás nos dejará. La razón y el objetivo de la cruz es “Emanuel”, el Dios que nos acompaña en este momento y en este lugar a nosotros que estamos inmersos en el miedo por el pecado y las heridas.

Leer la cruz con otra mirada, Kwon Hye-seng

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Escríbenos!
¿Tienes alguna consulta?