¿Para qué son las pruebas?

En el ensayo Como el río que fluye, Paulo Coelho escribe: “Hay momentos que debemos dejar de escribir para afinar el cuerpo. Aunque duela, nos permitirá escribir mejor. Hay que aprender a soportar el sufrimiento y la tristeza para poder ser una mejor persona”.

Cuando un escultor martilla y rompe la roca para poder esculpirla, la roca sufre, pero este proceso es necesario para dar vida a una obra de arte.

Dios es el escultor de nuestras vidas y los hombres no se forman en un instante, como tampoco Roma no se formó de la noche a la mañana. A pesar de que a nadie le gusta la adversidad, si la soportamos, maduraremos interna y externamente. Además, alcanzaremos la esperanza a través de una personalidad madura.

La Biblia utiliza las frases “poner a prueba” o “ser reconocido por medio de la prueba” para referirse a este proceso de moldeamiento. Para referirse a las personas dice: “una personalidad refinada a través de la adversidad”.

El propósito de la prueba es dar frutos y ser una bendición a través de tener una personalidad tranquila, moderada, amorosa, agradecida y que acepta a los demás. Las pruebas permiten vivir una vida que glorifica a Dios y ofrecen la oportunidad de ser un siervo que se compromete con Su ministerio aferrándose únicamente a Él. De este modo, la prueba transforma al que es puesto a prueba en oro y forma la vasija que Dios utilizará para Su gloria.

Formando un líder de Dios, Han Ki-chae

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