La intimidad, clave de la relación

Es divertido observar a mis hijos, porque puede que su madre los regañe, pero unos instantes más tarde van y se sientan en su regazo como si nada hubiera pasado. Esto se debe a que saben claramente que su madre los ama y que siempre los amaremos por más que los disciplinemos por portarse mal.

¿Cómo llegaron los niños a tener esta confianza?

Porque han estado siempre junto a nosotros, sienten una gran cercanía, y saben que mamá y papá resolverán todos los problemas. De hecho, si pasan mucho tiempo separados de su madre, se sienten extraños. Por eso, actúan con cuidado y se acercan poco a poco; pero no se echan encima, porque saben que hay un momento de transición para que se dé la completa reconciliación.

La clave de la relación con Dios no se encuentra simplemente en conocerlo, sino en la intimidad con Él. O sea que la fe nace de nuestra cercanía con Él. Si no logra dejar su vida en manos del Señor, debido a que no se siente cercano a Él, seguramente es porque ha vivido sin confiar en Su bondadosa paternidad.

Cuando estamos acongojados el único camino que nos queda es presentarnos ante el Señor y depositar nuestra entera confianza en Él. Quien busca siempre a Jesús, encuentra la fe en medio de la desesperación, y Él permite el perdón y la restauración absoluta en quienes lo hagan.

El evangelio para renacer y vivir como Jesús, Yu Ki-sung

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