Prepararse para el futuro

No debe haber nadie en el mundo que piense tanto en el futuro como los cristianos. Esto se debe a que los cristianos viven con la mirada puesta en la esperanza eterna, más allá del presente. Los hombres tienen un gran interés en cómo se verán en el futuro; lo que más les importa es cómo estarán en diez o veinte años. Por eso, no pueden quedarse ni un instante quietos y corren de un lado a otro para aprender algo más o para ganar un poco más de dinero porque no quieren verse avergonzados cuando sean ancianos. Si bien no podemos decir que esto es malo, si confían en su juventud y el estatus social, terminarán en la desesperanza debido a que es imposible predecir el futuro y el hombre carece de la capacidad de enfrentarla, aunque lo sepa.
Entonces, ¿cómo debemos prepararnos para el futuro y en qué debemos confiar? Debemos tener fe en el poder y la promesa que Dios nos dio por medio de la Palabra; quienes lo hacen no siguen el camino que prefieren los hombres del mundo, ni envidian lo que se puede disfrutar en la tierra y en un futuro estable desde la perspectiva humana. Tampoco caen en depresión espiritual ni sienten celos cuando escuchan que alguien se alejó de Dios, que gana mucho dinero o que logró llegar a un alto nivel social. Por el contrario, eligen el camino angosto para hacer la voluntad del Señor. Este tipo de personas son las que se regocijan aún en medio de la aflicción y pueden soportar las dificultades del presente con la esperanza puesta en la recompensa del reino de Dios.

Hombres justos de una era injusta, Kim Seo-taek

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Escríbenos!
¿Tienes alguna consulta?