Esa persona en el corazón del Señor

Hay un poema titulado ¿Tiene a esa persona? que me gusta mucho y que dice: “¿Tiene a alguien de confianza a quien encomendar a su familia al partir en un largo viaje? ¿Tiene a alguien de confianza que cuando todos le dan la espalda y la soledad lo azota pueda decirle cómo se siente? ¿Tiene a alguien de confianza que cuando el mundo acepta todo lo que hace pueda alejarlo de la tentación con solo imaginar a esa persona moviendo la cabeza en desaprobación?”.

Yo sí tengo a alguien de confianza que cuidará a mi familia cuando me vaya en un largo viaje, pero tuve la duda de si el Señor tendría la misma confianza conmigo. Entonces reflexioné si estaba siguiendo la obra del Señor, tal como Cristo salvó a este mundo destruido, obedeciendo hasta la muerte en la cruz. Es imposible que yo no sea ambicioso porque toda persona tiene ambición; sin embargo, no
hay mejor ambición que ser un siervo fiel del Señor. Por eso oré: “Señor, quiero ser esa persona que está en Tu corazón”.
Qué bueno sería si pudiera ser esa persona a la que el Señor, que se lamenta porque el mundo no se vuelve a Él, le encargue Su obra diciéndole: “Te daré la oportunidad de predicar el evangelio del arrepentimiento al mundo”. La alegría que sentimos cuando vivimos como siervos del Señor es tan grande que toda ambición se vuelve vana. Por eso, deseo que todos podamos gozar de la bendición de ser esa persona que está en el corazón del Señor.

Vivir el cielo en un mundo difícil, Kim Dong-ho

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