La Respuesta a mi Oración

Pasé 38 años trabajando como diplomático y 10 como voluntario de la ONG Better World (Un mundo mejor, en español) que se dedica a la diplomacia civil. Durante mi época de voluntario, pensé que estaba sirviendo, pero ahora me doy cuenta de que recibí mucho más de lo que di. Íbamos a donde nos pedían ayuda y al llegar nos encontrábamos con quien había estado orando por nosotros.

La república de Guinea-Bisáu, localizada en el continente africano, lleva muchos años sufriendo por el golpe militar y las guerras civiles. Al llegar a la pequeña aldea de Blom y ver la pobreza y la miseria de este lugar, sentí una gran aflicción, tristeza e ira. Oraba preguntándole a Dios por qué nos había llevado a semejante lugar y me preparé para regresar porque no pensé que podría enfrentarlo. No obstante, Coreia, el gobernador de Blom, vino a verme y me dijo: “Soy cristiano. Pasé los últimos 10 años pidiéndole a Dios que enviara a alguien para cuidar esta región y usted es la respuesta a mi oración”. Entonces, Dios permitió la construcción de un pozo en esta aldea gracias a un donante inesperado, y esto fue el comienzo del “Proyecto de desarrollo de la aldea”. La hospitalidad de los creyentes de la zona nos enseñó, con sabiduría, que no vivimos en lo alto, sino que hemos sido llamados a servir con gozo en lo más bajo. Una vida bendecida en realidad es aquella que recibe una gracia aún más grande al servir a los demás por ser utilizados por el Señor. De este modo, participamos de la alegría absoluta del Padre cuando predicamos Su amor y Su evangelio.

Un mundo mejor que conocí en el fin del mundo, Kim Kwang-dong

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