Vivir como amigos de Dios

En Génesis 15, Abraham cree en la promesa de Dios de que le daría hijos, a pesar de que parecía imposible. No obstante, la fe de Abraham en ese momento no era lo que Dios esperaba. De hecho, era tan débil que al ver que el hijo que Dios le había prometido no llegaba, decidió tener a Ismael por medio de una mujer llamada Agar; la obediencia y el obrar que Dios deseaba no apareció. Su obediencia surgió cuando Abraham alcanzó la fe al creer que la promesa de Dios se cumpliría aunque entregara a Isaac. A través de este hecho, Abraham demostró claramente que es digno de ser el “compañero del pacto de Dios”.
Entonces, entregando a Isaac en el altar, Abraham fue llamado “amigo de Dios” (Santiago 2:23). Aquí, el término “amigo” no se trata de un amor unidireccional, sino que se refiere al amor y la lealtad bidireccional. Que Abraham fuera llamado “amigo de Dios” significa que el Señor aceptó el amor de Abraham por Él. Es decir, que Abraham demostró su lealtad y fe con su obrar consistente.

Esta es la bendición más grande y asombrosa. Si queremos ser amigos de Dios y amigos de Cristo, debemos ser capaces de entregarle todo al Señor creyendo que no estamos perdiendo nada, ya que este amor absoluto es la base de la obediencia.

Cuando se enfrente a la prueba, Park Dae-young

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