La Hospitalidad Generosa

La “gratitud” debe ser la actitud básica del cristiano haga lo que haga. La ceremonia de la santa cena manifiesta nuestra comunión y es una expresión de nuestra gratitud. Esta es la evidencia de que le entregamos al Señor el pan y el vino hechos por el hombre, y Dios, quien es el Padre, recibe este regalo y nos lo devuelve para nutrirnos y darnos nuevas fuerzas. Cuando se realiza este misterioso intercambio, nos encontramos en medio de la gratitud y el compartir.

Entonces debemos poner en práctica esta gratitud en el mundo en cada instante. Debemos tener en todo momento gratitud hacia otras personas, pensando en la paz que Dios desea con este acto. La vida no se trata de algo que debemos conquistar, poseer, proteger o aferrarnos. Como la vida es un regalo generoso que Dios nos da gratis, todo lo que tenemos que hacer es compartir generosamente.

Seguramente haya quien diga: “Tengo muy poco. Solo tengo cinco panes y dos peces”. ¡Comparta de todos modos y verá que se multiplicará! Si compartimos con todo aquel que nos cruzamos en el camino con gozo, lo poco que teníamos se duplicará. No se guarde el conocimiento, los afectos y los amigos, como si fueran suyos. Si compartimos el pan, el amor y la sabiduría, estos volverán a nosotros multiplicados. Esta es la vida de la santa comunión y la hospitalidad generosa de la que habla el Señor.

Comunidad, Heny Nouwen

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