Discernir lo falso que parece verdadero

La característica principal de la degradación moral en la sociedad es cuando lo falso es visto como genuino, y cuando la mentira es vista como si fuera verdad. Equivocadamente, quienes acuden a las mentiras y el engaño, tienen la convicción de que están salvando el mundo; y los charlatanes blanden sus espadas, creyendo que es así como se salva la vida del hombre.
Otro de los rasgos distintivos es que se hacen promesas a la ligera, sin la más remota intención de cumplirlas. Y, en la medida en que se vaya agudizando el caos, también se incrementarán aun más los engaños y las palabras vacías. Estos son demonios que se visten de ángeles. Aunque de lejos tengan apariencia de bondad y quieran parecerse al Salvador, de cerca se puede notar su contaminación, aunque se tapen con el cuero de un cordero. Ellos se presentan como personas que permanecen en el poder, a costa de los demás, y también como sectas que engañan a los creyentes.
¿Por qué prevalecen estas fuerzas malvadas? Porque el corazón del hombre es lo más engañoso y perverso de todas las cosas del mundo (Jeremías 17:9). Es como una fábrica incansable del mal. No obstante, el problema no es el sistema corrupto o la idea en sí misma, sino el hombre que cree que su ira y enojo son la ira y el enojo de Dios; incluso, el ser humano se refiere a su propio esfuerzo y logros como si fuera la obra del Creador. Por lo tanto, no debemos confiar en nuestra filosofía, creencias ni conocimientos, porque caeremos en los engaños de Satanás. Busquemos entonces la Palabra de la vida eterna que limpiará nuestro pecados y transgresiones.

Lo principal, Ha Yong-jo

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